aCeleraba constantemente como quien intenta maniobras evasivas , mis retrovisores no deslumbraban nada, me cambie de carril rápidamente, ya era de madrugada pasaban de las dos, me cambie de carril cuando una pequeña sacudida hizo que casi perdiera el control, veo por mi retrovisor y solo alcanzo a ver chispas por la fricción de algo contra el pavimento que no alcanzo a distinguir, un ruido seco fue lo último que pude escuchar, respiré profundo, apagué las luces, aceleré casi al doble el volante me temblaba, no sabia si era yo pero no solté el acelerador hasta casi 2 Km después, encendí las luces, afiné los retrovisores, me eche el toque, estacioné y salude a mi gEnte.
dEsde aquella madrugada mis rEtrovisores y yo, solo guardamos silencio, no sabemos como sucedió realmente, solo lo vimos suceder…