hE aquí lo que yo me he permitido decir: el hombre extraordinario tiene el derecho, no oficialmente, sino por si mismo, de autorizar a su conciencia a franquear ciertos obstáculos; pero solamente en el caso en que se lo exija la realización de su idea, la cual puede ser a veces útil a todo el género humano.
rAskolnikoff
cRimen y cAstigo